ANDRES ACEVEDO CELIS
  tiempo de sentir
 

 

DEVOCION A TU SOMBRA 

 

El deseo animal hace sus cuentas y me vende
me pone de rodillas y me escupe
hace que me arrastre y maldiga tu nombre:
salvaje erotismo delirante y sin rienda
herejía que me arrolla y me señala entre la gente.
Ahí están tus manos…el interminable camino
que hay de tus rodillas hasta el comienzo de tu ropa, y
ese lienzo blanco y limpio que nace en tu clavícula.

Perdón por ser este animal insomne
que delata su apetito y se lanza a tus zapatos
que babea y te persigue
rastreando la fragancia de tu abdomen
ladrando en mitad de la oscuridad,
buscándote para romper cada fibra de tus músculos invictos.

Animal encerrado en esta maldición que impregna
mi ropa de tu olor
torpe sumisión que enreda mi voz y confunde las palabras,
ya la carne, el sudor, la sangre y tu saliva
no son simples cosas que se adhieran a la piel
y uno se las limpie con un trapo

ahora son tus cosas, la identidad de esta obsesión
a tus vellos púbicos y a esas líneas de seda impura y
negra que nacen en tu cadera y se deslizan
hacia un territorio donde la temperatura parte en dos
esos mares donde nunca encontré respiro.

Perdón por ser este animal,
fiera indomable que hoy persigue tu sombra y te acorrala
Aunque sólo seas una tentación con pulso
en las muñecas y humedad suave y nítida
en la hostilidad de la boca
pobre de ti que te atreves a sonreír frente a mis ojos.

pobre de ti que te sientas a mi lado
como si de verdad existiera la inocencia
respirando, repartiendo la sangre
a esas partes donde quisiera llegar ciego y sin aire.
Y pobre de mí también, que paso mi lengua por mi hocico
para recoger las ansias y ya no puedo caminar
porque mis garras no se contraen si estoy
tan cerca a tu garganta.
 
 

 

 
 
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